Los sacramentos son signos visibles y eficaces de la gracia, instituidos por Jesucristo, por medio de los cuales Dios comunica su vida divina a los fieles. A través de ellos, el Señor sale al encuentro de cada persona, fortalece la fe y acompaña la vida cristiana en cada una de sus etapas, desde el comienzo hasta la plenitud del camino de fe.